La empresa japonesa 3DC tendría ya listo el Graphene MesoSponge, un grafeno 3D de un átomo de grosor que terminaría con la degradación de baterías. Podría llegar a producirse este año gracias al respaldo de Hyundai.
En otras ocasiones hemos hablado de la degradación de la batería, no solo a la hora de preservar la autonomía, sino de conseguir que la durabilidad de nuestro coche eléctrico sea todavía mayor. Pues bien, ahora imagina un escenario en el que tu coche cero emisiones no perdiera rango pese al paso años, donde la batería resiste miles de ciclos sin deteriorarse y donde cargar es tan rápido como llenar el depósito de gasolina.
Si bien ya hay proyectos que parecen resolver todas estas cuestiones, ahora es otra empresa japonesa la que pone un nuevo actor sobre la mesa (del que seguro que también habías oído hablar): el grafeno. Desarrollado en la Universidad de Tohoku y comercializado por la startup 3DC, el Graphene MesoSponge (GMS), un grafeno en forma de esponja, promete transformar la movilidad eléctrica.
Han pasado más de diez años desde que el profesor Hirotomo Nishihara y su equipo en Tohoku crearon por primera vez esta maravilla de la nanotecnología. No es grafeno plano, es una estructura tridimensional, hueca y porosa, con paredes de apenas un átomo de espesor. Piensa en una esponja microscópica: ligera, elástica y con canales que dejan pasar electrones como si fueran por una autopista sin peajes. Esta flexibilidad mecánica evita las microfisuras que matan a las baterías actuales, esas grietas diminutas que acumulan ciclos de carga y provocan degradación.
Lo que hace única a la GMS es su capacidad para absorber los cambios de volumen en los electrodos. En baterías de litio-ion, los materiales se expanden y contraen como un fuelle viejo, lo que genera estrés y fallo prematuro. Aquí, la esponja se deforma elásticamente, manteniendo la integridad. Resultado: ciclos de vida que podrían llegar a 100 años, según las proyecciones de 3DC. No es exageración; pruebas independientes muestran estabilidad a altos voltajes, hasta 4.4 V, y temperaturas extremas.
La inversión de los gigantes del motor
Hyundai, uno de los fabricantes más renombrados a nivel comercial, ya ha invertido en el proyecto. A través de fondos de innovación abierta, validan muestras para sus próximos modelos eléctricos. Pero no son los únicos: la empresa envía prototipos a escala piloto a fabricantes globales de baterías, que evalúan su integración en litio-ion y tecnologías emergentes. En el CES de Las Vegas, 3DC lo mostró al mundo, destacando su red interna conectada que reduce resistencia eléctrica y acelera la carga rápida.
Pero vayamos a números concretos, que en el mundo real mandan. Como aditivo conductor, la GMS mejora la conductividad electrónica e iónica, bajando resistencias y potenciando potencia y velocidad de carga. En ánodos, su estructura hueca permite compositos de alta capacidad sin sacrificar la durabilidad. El objetivo es que la producción masiva arranque ya durante este 2026 y para conseguirlo, 3DC acumula más de 50 patentes que protegen su proceso y lo hacen difícil de copiar.


